Alguien me dijo una vez "No te cabrees por lo que te voy a decir, pero es que eres digno hijo de tu madre". En ese momento, estaba cabreado. Estaba teniendo una bronca muy grande, pero fui capaz de parar un instante para pensar sobre qué quería decir con todo aquello. Sonreí y le dije "Y orgulloso que estoy de ello".
Obviamente, en ese momento no era un cumplido. Pero la verdad es que me lo tomé como tal. Deberíamos sentirnos orgullosos de que nuestras raíces se sientan. Y no me refiero solo a lo que tu padre pueda decirte mientras está cabreado y que luego tú aceptes como expresión tuya. No, igual estoy siendo presuntuoso, pero me gustaría abarcar un poco más. ¿Qué es parecernos a nuestras raíces? ¿Hasta dónde llegan y hasta dónde podemos decir que somos unos seres únicos? Somos seres experimentales, y te guste o no te guste, incluso la manera en la que el kioskero te trataba de pequeño pertenece a tus raíces.
Rápido, de prisa, sin pestañear, piensa en un amigo tuyo, en alguien que diga algo muy característico. Una frase, un sonido, un algo. ¿Lo tienes? Venga, va. Ahora piensa, ¿es de verdad ese algo suyo? Aquí igual recibo lapidaciones, pero es que la originalidad no existe como tal. Ni siquiera esto es original, de hecho, vi un vídeo de un youtuber que pensaba más o menos como yo, sólo que con un giro distinto.
Pero para no irme por las ramas sin ningún sentido, ¿sigues pensando en ese amigo tuyo? ¿No? Joe, qué memoria más frágil tenéis. Venga, espero, espero, espero... ¿Que todavía no? Ah, calla, vale, ya, ya. Si en realidad ya lo habréis averiguado. De qué va todo esto, me refiero. Soy demasiado previsible, pero ahí va. Ese guiño, ese comentario, ese X, no es "suyo". Y con suyo me refiero a que no surgió de la nada. ¿De dónde viene? Vaya usted a saber. Puede venir de un comentario hecho de alguien. De un anuncio. De una película. Incluso de la combinación de el afilador de la calle con la última canción punk del momento y el gato maullando de fondo con el sonido de la vecina del tercero teniendo su momento All Bran.
A lo que me refiero, y espero que nadie malinterprete esto. Yo estoy orgulloso de quién soy, estoy orgulloso de dónde vengo y soy capaz de admitir que nada de esto ha surgido de la nada. Puedo afirmar que fue ese comentario el que me impulsó a pensar sobre esto, sobre lo que de verdad significa.
Yo admito que mi madre es uno de los pilares de mi vida. Es la persona a la que más quiero en este mundo, y no tengo miedo a decírlo. De hecho, hasta hace poco sí que lo tenía. Pero leí de hecho un tweet que decía algo así como "Acabo de escuchar a mi hijo decirme 'Te quiero' y me he puesto a llorar como un idiota.". Y yo pensé "Joder, qué tontería, eso se da por hecho y seguro que se dice más a menudo de lo que se piensa". Pero empezando a recordar momentos, los "Te quiero" que nos intercambiamos en mi familia al menos siempre iban disfrazados en mitad de algo "Broncabroncabronca CON LO QUE TE QUIERO YO broncabroncabronca". Para que lo entendáis más o menos.
Así que el otro día (hace unos tres meses, cacho tiquismiquis), me armé de valor. Estaba teniendo una conversación trivial con mi madre por el teléfono a la salida de un examen, creo recordar. Mi madre siempre me dice que la llame en cuanto salgo de los exámenes, y es que de verdad se preocupa si no la llamo. La cosa fue que ese examen había salido bastante desastroso, y salía bastante hecho polvo. Y no sé qué superpoder tiene mi madre, que consigue que una vez llorado algo, no le vuelva a dar vueltas a la cabeza. Me mira, me acaricia, me habla tranquilamente, pero mi madre es una de las pocas personas que me entiende de verdad. La cosa es que al terminar la conversación, en la que yo quedé tranquilo y motivado para seguir, me armé de valor y lo solté "Bueno, mamá, me están esperando. Te veo para la hora de la cena. Te quiero..." Y yo noté que se quedaba callada unos instantes al otro lado del teléfono. Yo sé que ella me quiere. Yo sé que le toqué la fibra. Y ahora no tengo problemas en decirle a mi madre todos los días que la quiero.
Yo sé que ella sabe que es lo más importante en mi vida. Pero nunca está de más recordárselo. Ella se quita importancia. Dice que no estaremos allí siempre, y posiblemente tenga razón. Al fin y al cabo, crecemos. Yo ya me quiero independizar, pero sé que siempre que ella siga en este mundo, voy a tener una roca a la que agarrarme si la corriente es muy fuerte. Sé que voy a tener unos brazos bajo los que llorar, y sé quién va a ser la primera persona a la que voy a llamar cuando algo salga bien.
Yo sé cuales son mis raíces, y no puedo estar más orgulloso de ellas.
Estúpido y sensual
Syndicate
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