lunes, 30 de junio de 2014

Semana que va.

De acuerdo, vamos a intentar volver a escribir. Sí, han sido ya unos días, o más bien una semana desde que escribí la última entrada por aquí. O más. Ya la verdad es que no controlo para nada lo que escribo, hace cuanto lo hago, ni nada de nada. Y es que esta siendo una semana jodidamente larga, porque las cosas no hacen más que empeorar. O por lo menos no mejoran, y si algo no mejora con el paso del tiempo, al final somos nosotros los que nos desgastamos, y entonces parece peor.

Hace ya dos semanas que la abuela se cayó. Y milagrosamente no se rompió nada. Hace una semana que estoy yo aquí, más bien, semana y dos días. Dos días que estuve en el hospital con ella, del orden de 6 horas seguidas haciéndola compañía, porque no quería quedarse ni un segundo sola. Dos días aguantando gritos porque los auxiliares de enfermería eran unos bestias, que tiraban de las sábanas sin cuidado, que tiraban del pañal sin que les importara. Cómo se notaba que no era su familia la que estaba ingresada.

El lunes pasado la dieron el alta, y todos pensamos que sería mejor, que las cosas irían mejor a partir de ese momento. Pero qué va. Los gritos no han parado. Las quejas, los lloros. Las idas de cabeza, y a mí se me come toda la situación. Pensaba que venía para tres días. De primeras mi madre me dijo que me podría ir al día siguiente de que la dieran el alta. Luego que me podría ir a los tres días, lo justo para coger rutinas. Una semana después, no hay nada parecido a rutinas. Cada día se la levanta a una hora, cada día tenemos más gritos, y cada día nos vamos debilitando un poco.

Sabemos que la duele, pero tenemos que sentarla para que mejore, o por lo menos para no cerrarnos la puerta de la mejoría, para pensar que vamos a salir de esta, o si no, que por lo menos la cosa va a ser un poco más digna.

Ya no sabemos que pensar. Ya no sé que esperar. Sólo quiero que la deje de doler. Por favor, que la deje de doler.
Sin ver salida a esto, pero siendo fuerte
Syndicate

domingo, 22 de junio de 2014

Puta vida, Tete

Hoy vengo muy indignado. Vale, puede que sea un burgués, pero hasta ahora no había "disfrutado" de los privilegios que trae nuestra querida Sanidad Pública. Y supongo que ahora mismo hablo generalizando de mala manera, porque puede que el resto de la Sanidad tenga unos profesionales del copón, pero no es el caso del Hospital Universitario de Valladolid.

Tengo a mi abuela ingresada desde hace unos días en la tercera planta, debido a una caída en casa, y aunque tengo que decir que hemos tenido suerte porque no se rompiera nada, no estamos teniendo demasiada suerte con la gente que nos está tratando.

Sé que los médicos de este país deben de creerse dioses que bajan a la Tierra una vez al año, o mejor, una vez al día. Para dedicar 30 segundos a su paciente y volver a no-se-dónde vivirán/comerán/respirarán. Sé que eso de operar debe ser fascinante, pero no entiendo que se le dé más importancia según a qué cosas. Mira que si me hubiera esforzado un poco más, podría haber entrado en esa carrera hace 3 años... No sabéis cuanto me alegro de no haberlo hecho.

Pero sobre todo mi cabreo viene con la organización. De acuerdo con que es fin de semana, pero joder, no se podrán encajar los horarios de manera que haya el mismo número de gente trabajando todos los días, no, qué va. Los fines de semana, 1 enfermera para un pasillo. UNA ENFERMERA. Que da gracias que si la necesitas venga en media hora.

Y las auxiliares de enfermera. Mira que hay una que es un amor, que está en prácticas y se la nota con ganas de aprender y ayudar, pero es que hay otras dos, que mira, las cogía de la cabeza y las daba en plan coco. Una impresentable que esta mañana ha agarrado a mi abuela y la ha movido como un trapo. Que se ha permitido decir en voz alta que "La abuela es la que más problemas da". No, perdona, esa señora para ti ha vivido 85 años. 33 de los cuales lleva operada de una cadera, y de los que los últimos 7 años, su movimiento ha quedado casi en 0. Y ahora viene esa tipa, y casi la hace bailar en la cama. Al lavarla, al cambiarla los pañales, y al cambiar las sábanas. Yo entiendo que es más rápido hacerlo tirando, pero joder, un poco de por favor, que es una señora de 85 años. Que los gritos de mi abuela se oían en todo el pasillo. Y encima se permite empezar a decir que si tiene la cadera rota... Me estás diciendo, que estás afirmando, una tipa como tú con un curso de mierda, que ella tiene la cadera rota, y que aún así estás tirando de las sábanas, y moviendo a mi abuela como a un cacharro viejo. Vergüenza debería darte.

Cuando le den el alta a mi abuela, pienso agarrarla por banda y ponerla de vuelta y media. Zorra de mierda insensible.  Y poco profesional.

Indignado y ojeroso, pero con cariño
Syndicate

viernes, 20 de junio de 2014

Drunk

Hay una magia especial cuando coges una cerveza con un amigo. Hay algo que se comparte cuando todas las jarras entrechocan. La magia existe cuando un grupo de amigos empiezan a tener un bar de siempre, a tener una rutina para divertirse. Un restaurante de tacos, un sitio donde la cerveza es abundante, y un garito donde el alcohol va tan rápido como las bromas.


Puedo decir que este año ha sido bueno y malo. Todos lo son, a fin de cuentas. Nunca vas a tener un año que sea perfecto... Mi chico una vez me dijo que él es de los que siempre está cuesta arriba en la montaña rusa que es la vida, pero yo eso no me lo trago. No existen las montañas rusas que solo van hacia arriba, e incluso si existieran, no tendrían ninguna gracia, porque sin los momentos cuesta abajo con el aire golpeando en tu cara, con tus manos hacia arriba y los gritos que surgen desde el fondo del estómago, las subidas entonces no tendrían gracia.

Gente que he conocido este año. Gente que he conocido desde el momento en el que me despedí del colegio. Esa fue una etapa mala. Esta está siendo una etapa increíble. 

Gente a la que conoces y corres para abrazar. Gente con la que el amanecer te sorprende y no te asustas. Gente con la que el paso del tiempo simplemente son vivencias que luego contarle a tus críos. Gente loca, gente cuerda. Gente que suspende y se ríe, y gente que aprueba y llora.

Me encanta la universidad. Me encanta lo que he encontrado en ella. Yo antes lloraba pensando que estaba solo, ahora no lo estoy, y doy millones de gracias por haber conocido a cada persona.
Aunque claro que no estuve del todo solo, porque esta página de internet es la prueba viviente de que puedes hacer millones de amigos de otras maneras. Gente que conoces a través de una pantalla, que te conoce por lo que tecleas en el ordenador, que te conoce por las veces que les dices: "Estoy llorando y no puedo parar", y se quedan pegados a la pantalla esperando a que des señales de vida.
Gente que luego te quiere conocer, a la que abrazas y pones cara por fin. Gente de la que te distancias. Gente que reencuentras. Gente que querrías no haber conocido nunca y gente por la que lloras por no haberla conocido antes.

Al final, solo somos un engranaje en esto que se llama sociedad. Y podemos conocernos, podemos reír y llorar. Pero lo que he conseguido yo es especial. Vosotros sabéis quienes sois. Si lo dudáis, no lo hagáis, sois especiales para mí. Si tengo una sonrisa para vosotros, lo sois. Si os he abrazado alguna vez, lo sois. Si quiero volver a abrazaros, lo sois más...
Al final, ningún sistema es aislado, y necesitamos relacionarnos.

Ñoño y agradecido de la vida
Syndicate

jueves, 19 de junio de 2014

Demagogia

Hace unas horas, en un alarde de ingenio que mis neuronas celebran por lo poco corriente del acto, se me ha ocurrido una idea genial que he sido capaz de resumir en menos de 140 caracteres. O lo que viene siendo lo mismo, he twitteado una idea (que al final han acabado siendo dos) que no he visto demasiado. Por lo menos durante un rato podré pensar que es una idea original mía y de nadie más.

El tweet en cuestión ha pasado sin pena ni gloria por el gigantesco mundo que es Internet, con apenas una respuesta por parte de David (gracias guapetón). Pero creo que merece la pena rascar un poco más que la superficie que me permite Twitter con ello. Y es que últimamente cada vez que hablo de un tema político con mi madre, soy un demagogo. Y todavía no he entendido muy bien a qué se refiere, así que voy a hacer un reportaje de investigación (chán chá cháaaaaaan) sobre la demagogia.

Según la RAE, dícese:
demagogia. 
(Del gr. δημαγωγία). 
1. f. Práctica política consistente en ganarse con halagos el favor popular.
2. f. Degeneración de la democracia, consistente en que los políticos, mediante concesiones y halagos a los sentimientos elementales de los ciudadanos, tratan de conseguir o mantener el poder.
Y ahora voy a analizar lo que y he estado hablando estos días con mi madre, señora de la casa y dueña de los pantalones del hogar.

-Mamá, yo creo que ahora podría ser el momento de que el país decida sobre si quiere que el Rey sea Felipe o si queremos tener una República. 
-Pero las cosas hay que hacerlas legalmente.
-Estoy de acuerdo, pero legalmente seguro que hay un procedimiento por el que podríamos parar las cosas.
-¡No, Pablo, ahora toca que Felipe sea Rey! ¡Después se verá si de verdad se quiere una República!
-Pero es que el PP no lo va a dejar nunca...
-Pues en las próximas elecciones saldrá Izquierda Unida para cambiar las cosas, pero si el PP nos representa, es lo que toca.
-Pero si el PP tiene 4 millones de votos, y IU 1, ¿por qué tiene tan pocos representantes? A la hora de elegir si queremos seguir siendo monarquía o república, todos los votos de los españoles deberían contar lo mismo, no por vivir en Asturias mi voto tiene que valer más que uno que vive en Madrid.
-Pues habrá que cambiar el sistema electoral.
-¿Cómo, si siempre gobiernan los mismos?
-No me seas demagogo, Pablo (Primera vez que sale a escena la palabrita)
-Pero es que si nunca vamos a poder hacerlo, ¿por qué no ahora? ¿Los diputados no pueden votar en contra de la ley de sucesión? Va a haber algunos partidos que se van a abstener. Si se quisieran cambiar de verdad las cosas, sería el momento.
-Que no, Pablo, que ahora tiene que salir Felipe como Rey y después se harán las cosas.
-¿Pero posibilidad hay o no?
-¡No!
-¿Por qué no?
-¡AY, DEJA DE SER DEMAGOGO!

Pues la cosa es que la discusión se prolongo aún más, y se ha repetido unas cuantas veces, y soy incapaz de identificar en qué punto estoy siendo demagogo. No estoy ganándome con halagos a nadie, y ni siquiera estoy consiguiendo nada, porque antes de poder intentar exponer mis argumentos, ya me llaman demagogo.

¿Esto significa que  no se puede apelar al sentimiento que nos produce el mundo en el que vivimos para intentar cambiarlo? Yo con eso sí que puedo decir que no estoy para nada de acuerdo. Vivimos un mundo en el que las emociones y los sentimientos nos dirigen, y si de verdad no puedo usar lo que siento, el cómo me va a repercutir vivir en un país en el que por llevar una bandera de la República esta tarde han detenido a 3 personas, pero por llevar la bandera franquista no se ha dicho ni pío, pues menuda mierda de país que es este. 


¿De verdad entra eso dentro de la normalidad? No voy a empezar con que si el hecho de que hubo dos repúblicas en España fue legal o no, porque hasta ese punto de Derecho no llego, pero me informaré, pero vamos, juraría que los golpes de Estado, por lo menos, la ilegalidad la rozan, ¿no? Y estuvimos en un sistema anti-democrático, ¿cuanto? ¿40 años? Pero llevar una bandera de ese tiempo no está penado, y en cambio, una republicana consigue que esta tarde te arrestaran.


Esto no es ni medio normal. No es demagogia el pedir que las cosas cambien. No es demagogia el hecho de aludir que ahora podría ser el momento para haber parado todo este sistema de mierda. No creo que sea demagogia que se use el hecho de que hay una gran parte de este país que no quiere seguir con el sistema impuesto.

Cabreado, y aparentemente demagogo
Syndicate

lunes, 9 de junio de 2014

Migrañas

Hasta ayer, no sabía lo que era perder 24 horas así, sin sentido y sin poder hacer nada para remediarlo. Antes de ayer, no sabía de verdad lo que sufría mi amiga Vir cuando me decía "Pablo, me ha dado una migraña... Quedamos otro día". Siempre he sabido que tenía que ser un dolor de cabeza muy grande para que me lo cancelara, pero, señor...
Ayer llegué al punto de que el agua de la ducha me hacía daño. Se estaba duchando alguien y yo me retorcía en mi cama para intentar que no me llegara tanto el sonido. Literal. Y luego dejaron la radio a todo trapo, y yo me quería morir. Era un taladro constante en la parte derecha de mi cabeza. Y ya cuando tosía, o una vez que estornudé, pensé que de verdad mi cabeza se iba de paseo y no volvería conmigo, de verdad.

Y ya no fue solo eso, fue el quedarse en la cama todo el día por una razón que no era volver de fiesta o un día de cama con la pareja... If you know what I mean... Fue la cosa de dormir a cachos, de que el día pasara sin que me diera cuenta y de repente que fueran las tres de la mañana y quedarme dormido casi por obligación.

Pero en fin, sólo espero que no vuelva a pasarme. Y que por eso no hubo ayer entrada, aunque yo quería escribir algo, de verdad... ¿No me creéis...? Buuuuuh. Deshonra sobre vuestras vacas

Recuperando el tiempo de estudio, a toda leche
Syndicate

sábado, 7 de junio de 2014

Feria del Libro 2014

Feriantes, feriantas, lectores y lectoras de este mundo, he vuelto con vida y sin dinero de la Feria del Libro 2014. Todo el año ahorrando, y durante dos horas me olvido de los precios y simplemente gasto, gasto, gasto y gasto. Y al final mi "yo del pasado" ha sido más inteligente que yo y previsor y se ha llevado en efectivo sólo una pequeña cantidad para gastar.

Problema, que mi "yo del presente" dice: "MENUDO INVENTO EL DE LA TARJETA DE CRÉDITO". Y mi "yo del futuro" llora sin nada más que hacer, ni dinero que gastar. Pero de momento vengo del subidón post-Feria, así que ya me preocuparé en otro momento.

jueves, 5 de junio de 2014

Decisiones

¿Qué hace que una decisión sea definitiva? Que alguien me lo explique, porque yo soy incapaz de tomar ese tipo de decisiones. ¿Sabéis ese momento en el que racionalmente llegáis a una conclusión y de repente os sentís calmados porque es la opción adecuada? Bueno, yo no. No sé tomar decisiones. Dudo. Me convencen. Es una parte de mí que no me gusta, es muy fácil comerme la oreja para que piense de una manera u otra.

No es que no me guste pensar por mí mismo. De hecho, me gusta escuchar diferentes tipos de argumentos para elaborar con tiempo los míos propios, tomando de todo lo que leo, escucho y hablo. Pero soy una persona con la sangre muy caliente, y me exalto enseguida. En caliente, cambio de opinión más que de calzoncillos, y eso debería ser capaz de controlarlo sin pasarlo mal.


Yo no sé cómo lo hará el resto de la gente de este mundo para permanecer firme tras cierta serie de argumentos. Yo no lo soy. Llamadme crédulo, pero confío demasiado en que la gente va a actuar de una manera u otra. Y me las sigo llevando en el mismo carrillo, golpe tras golpe.

¿Algún día cambiaré? ¿Algún día habrá alguien por el que esto no necesite cambiar?


Pensativo, y de sangre caliente
Syndicate 

lunes, 2 de junio de 2014

Tiempos de cambio

Claro, este también puede ser un blog de opinión, ¿no? Porque a fin de cuentas es sólo mío y de nadie más, de momento. Así que vamos a dar esa temida opinión que mucha gente tiene y esconde. Bueno, yo no voy a esconderla.

Es hora del cambio. Es hora de al menos intentar cambiar, o de al menos saber si la gente quiere cambiar de verdad. ¿Por qué nos quedamos atascados? No lleva a ninguna parte el hecho de negarnos a saber lo que el pueblo quiere. Es hora de saberlo de verdad. Sin estadísticas que no sirven para nada legalmente, sin gente que habla sin saber. Es hora de saberlo de verdad y afrontarlo. ¿Es hora del cambio o no?

Yo no voy a ser el que niegue que la figura de Juan Carlos I ha sido importante para este país. ¿Qué importante? Ha sido clave. Ahí tenemos toda la época de la transición, con un monarca que apoyaba la democracia, o que por lo menos vio que los tiempos de la monarquía absolutista en Europa habían terminado. Afrontémoslo, si Europa hubiera continuado en una época en la que la monarquía absoluta estaba aún en práctica, ¿habría sido así la historia de España? Yo por lo menos lo dudo. Dudo que Juan Carlos I hubiera sido el primero en decidir apearse del burro del poder para cedérselo a los ciudadanos de su país. Así que tampoco es momento de poner a este hombre como a un Dios. Es tiempo de reconocerle los méritos, pero no aclamarlo y pedir que lo santifiquen.

Cierto, ayudó el hecho de que por lo menos tuviera visión de futuro. Una monarquía absoluta habría desembocado en otra Guerra Civil, y las heridas estaban abiertas muy recientemente. Pero, ¿cómo se hicieron las cosas? Desde luego, no de la mejor manera posible. La redacción de la Constitución fue realizada por gente que vivía en su época, y que como tal, tuvo ideas que servían para ese momento. Gente conservadora que quería que las cosas siguieran igual para siempre.

Aún así hay que reconocer que este hombre se mantuvo firme en los peores momentos de esta democracia. Un golpe de Estado. podría haber retomado parte de su poder con sólo un dedo, pero prefirió luchar, hacerse ver. El golpe de Estado no salió y gracias a eso hoy puedo decir que vivo con cierta libertad mi vida.

¿Pero por qué nos impedimos a nosotros mismos estos una y otra vez? Las últimas elecciones han servido para darme cuenta de que poco a poco las cosas pueden no ser lo que han sido siempre. PP o PSOE. IU a lo sumo. ¿Y no hay más opciones? ¿No hay más "votos útiles" como los ha llamado mi madre más de una vez? Debería cambiar la ley. Debería contar cada uno de los votos. No deberíamos dejar que sigan aprovechándose de eso dos grandes partidos sin dejar jugar al resto. Deben cambiar las cosas.

La mayoría de los cambios han venido por parte de la izquierda. La izquierda que se levanta con el pueblo y se lanza a reclamar el cambio. ¿Revolución Francesa? Ahora vamos a decir que fueron los nobles los que se levantaron contra el sistema establecido, ¿o cómo? Es momento de ese cambio, o de al menos hacer saber que no somos 4 gatos que intentan gritar un poco. .

La parte conservadora siempre ha sido la más adinerada. Hablando en generalidades, me refiero. No pretendo ofender a quien quiera leer esto, pero yo lo veo así, y estoy abierto al diálogo y a la discusión formal.

Ha llegado el tiempo de un cambio. De girar bruscamente en nuestras formas de actuar. De poder elegir qué queremos, ¿una familia que generación tras generación tiene una vida resuelta o elegir a nuestros representantes hacia el resto del mundo? ¿Queremos una persona que se lance a cazar para "mejorar relaciones comerciales con otro país" y que no podamos decir nada legalmente, o queremos poder lanzar al a la calle y a la cárcel a la primera persona que se comporte de esa manera?

¿Queremos ser todos iguales? ¿Queremos tener todos las mismas oportunidades? ¿Queremos que el esfuerzo de una persona prime sobre la suerte que ha tenido por nacer en una familia determinada? Quiero que mi voz sirva para cambiar poco a poco este mundo en el que me encuentro. Quiero que se nos tenga en cuenta a la hora de las grandes decisiones. Quiero que el voto que cuente sea el de abajo, no el de arriba.

No quiero que el voto que cuente sea el de una persona que cambia de opinión, que incumple promesas y que hace alianzas cuando más le conviene.

Quiero un cambio. Quiero la República. Quiero poder decir que he sido capaz de cambiar las cosas.
Con aires revolucionarios
Syndicate

domingo, 1 de junio de 2014

Tiempo al tiempo

Desde ayer tengo una sensación rara. Desde que publiqué la otra entrada. Esa sensación de tener que lanzarte a escribir algo, cualquier cosa, me refiero. Sí, esa sensación cuando tus dedos intentan ser tan rápidos como tu cabeza pensando las frases, y eso pocas veces ocurre... Vaaaale, todavía tengo este portátil desde hace dos meses y no me termino de acostumbrar a su teclado. Tiempo al tiempo, señores.

La cosa es que voy por buen camino. Quiero volver a escribir algo largo. Otra novela. La tercera. Dicen que no hay dos sin tres, y la verdad es que sería inmoral romper esa regla dorada, ¿no? Además, quién sabe... Igual he madurado lo suficiente como para escribir algo decente esta vez.