Claro, este también puede ser un blog de opinión, ¿no? Porque a fin de cuentas es sólo mío y de nadie más, de momento. Así que vamos a dar esa temida opinión que mucha gente tiene y esconde. Bueno, yo no voy a esconderla.
Es hora del cambio. Es hora de al menos intentar cambiar, o de al menos saber si la gente quiere cambiar de verdad. ¿Por qué nos quedamos atascados? No lleva a ninguna parte el hecho de negarnos a saber lo que el pueblo quiere. Es hora de saberlo de verdad. Sin estadísticas que no sirven para nada legalmente, sin gente que habla sin saber. Es hora de saberlo de verdad y afrontarlo. ¿Es hora del cambio o no?
Yo no voy a ser el que niegue que la figura de Juan Carlos I ha sido importante para este país. ¿Qué importante? Ha sido clave. Ahí tenemos toda la época de la transición, con un monarca que apoyaba la democracia, o que por lo menos vio que los tiempos de la monarquía absolutista en Europa habían terminado. Afrontémoslo, si Europa hubiera continuado en una época en la que la monarquía absoluta estaba aún en práctica, ¿habría sido así la historia de España? Yo por lo menos lo dudo. Dudo que Juan Carlos I hubiera sido el primero en decidir apearse del burro del poder para cedérselo a los ciudadanos de su país. Así que tampoco es momento de poner a este hombre como a un Dios. Es tiempo de reconocerle los méritos, pero no aclamarlo y pedir que lo santifiquen.
Cierto, ayudó el hecho de que por lo menos tuviera visión de futuro. Una monarquía absoluta habría desembocado en otra Guerra Civil, y las heridas estaban abiertas muy recientemente. Pero, ¿cómo se hicieron las cosas? Desde luego, no de la mejor manera posible. La redacción de la Constitución fue realizada por gente que vivía en su época, y que como tal, tuvo ideas que servían para ese momento. Gente conservadora que quería que las cosas siguieran igual para siempre.
Aún así hay que reconocer que este hombre se mantuvo firme en los peores momentos de esta democracia. Un golpe de Estado. podría haber retomado parte de su poder con sólo un dedo, pero prefirió luchar, hacerse ver. El golpe de Estado no salió y gracias a eso hoy puedo decir que vivo con cierta libertad mi vida.
¿Pero por qué nos impedimos a nosotros mismos estos una y otra vez? Las últimas elecciones han servido para darme cuenta de que poco a poco las cosas pueden no ser lo que han sido siempre. PP o PSOE. IU a lo sumo. ¿Y no hay más opciones? ¿No hay más "votos útiles" como los ha llamado mi madre más de una vez? Debería cambiar la ley. Debería contar cada uno de los votos. No deberíamos dejar que sigan aprovechándose de eso dos grandes partidos sin dejar jugar al resto. Deben cambiar las cosas.
La mayoría de los cambios han venido por parte de la izquierda. La izquierda que se levanta con el pueblo y se lanza a reclamar el cambio. ¿Revolución Francesa? Ahora vamos a decir que fueron los nobles los que se levantaron contra el sistema establecido, ¿o cómo? Es momento de ese cambio, o de al menos hacer saber que no somos 4 gatos que intentan gritar un poco. .
La parte conservadora siempre ha sido la más adinerada. Hablando en generalidades, me refiero. No pretendo ofender a quien quiera leer esto, pero yo lo veo así, y estoy abierto al diálogo y a la discusión formal.
Ha llegado el tiempo de un cambio. De girar bruscamente en nuestras formas de actuar. De poder elegir qué queremos, ¿una familia que generación tras generación tiene una vida resuelta o elegir a nuestros representantes hacia el resto del mundo? ¿Queremos una persona que se lance a cazar para "mejorar relaciones comerciales con otro país" y que no podamos decir nada legalmente, o queremos poder lanzar al a la calle y a la cárcel a la primera persona que se comporte de esa manera?
¿Queremos ser todos iguales? ¿Queremos tener todos las mismas oportunidades? ¿Queremos que el esfuerzo de una persona prime sobre la suerte que ha tenido por nacer en una familia determinada? Quiero que mi voz sirva para cambiar poco a poco este mundo en el que me encuentro. Quiero que se nos tenga en cuenta a la hora de las grandes decisiones. Quiero que el voto que cuente sea el de abajo, no el de arriba.
No quiero que el voto que cuente sea el de una persona que cambia de opinión, que incumple promesas y que hace alianzas cuando más le conviene.
Quiero un cambio. Quiero la República. Quiero poder decir que he sido capaz de cambiar las cosas.
Con aires revolucionarios
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