lunes, 9 de junio de 2014

Migrañas

Hasta ayer, no sabía lo que era perder 24 horas así, sin sentido y sin poder hacer nada para remediarlo. Antes de ayer, no sabía de verdad lo que sufría mi amiga Vir cuando me decía "Pablo, me ha dado una migraña... Quedamos otro día". Siempre he sabido que tenía que ser un dolor de cabeza muy grande para que me lo cancelara, pero, señor...
Ayer llegué al punto de que el agua de la ducha me hacía daño. Se estaba duchando alguien y yo me retorcía en mi cama para intentar que no me llegara tanto el sonido. Literal. Y luego dejaron la radio a todo trapo, y yo me quería morir. Era un taladro constante en la parte derecha de mi cabeza. Y ya cuando tosía, o una vez que estornudé, pensé que de verdad mi cabeza se iba de paseo y no volvería conmigo, de verdad.

Y ya no fue solo eso, fue el quedarse en la cama todo el día por una razón que no era volver de fiesta o un día de cama con la pareja... If you know what I mean... Fue la cosa de dormir a cachos, de que el día pasara sin que me diera cuenta y de repente que fueran las tres de la mañana y quedarme dormido casi por obligación.

Pero en fin, sólo espero que no vuelva a pasarme. Y que por eso no hubo ayer entrada, aunque yo quería escribir algo, de verdad... ¿No me creéis...? Buuuuuh. Deshonra sobre vuestras vacas

Recuperando el tiempo de estudio, a toda leche
Syndicate

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