No sabéis la satisfacción que produce ver una página entera con una creación tuya. El miedo que se pasa cuando la vas llenando, palabra a palabra, frase a frase. En los primeros momentos, como puede ser ahora, tengo que reconocer que lo paso mal, me agobia el hecho de que lo que quiero expresar ocupe tan poco, me da la sensación de que no termina de quedar claro a qué me refiero. Y peco de rellenar con muchísima paja.
Solo me quedan 10 días antes de poder pensar que voy a tener un pedazo de fragmento de verano, y señor qué larga se está haciendo la espera.
Notar el sol, pero notarte encerrado entre cuatro paredes. Salir, y saber que tienes un contador encima de la cabeza. El sentimiento de incomodidad general, el de que este no es tu sitio.
Dicen que el verano es un momento de desconexión del mundo. Yo cada vez pienso que es el momento en el que me toca conectar de verdad con lo que tengo aquí, de lo que no puedo escapar. Mi hermano ha estado todo el mes de Julio perdido por el mundo, y sí que es verdad que se preocupaba por lo que pasaba aquí, pero es diferente a tener que vivirlo día a día, a tenerlo a simplemente unos metros de distancias. Dosis de realidad para todos, además gratuitas, y sin poder escapar.
Me siento un egoísta cuando pido por un poco de tranquilidad. Y es que es cierto que cuando yo me vaya de esta casa, voy a hacer lo mismo que mi hermano, pero yo lo necesito, de verdad que sí. No he tenido ni siquiera dos días de tranquilidad en el último mes y medio, y cuando no era X era Y. Y cuando no, una Z bien grande que no me dejaba disfrutar del todo, terminar de desconectar de toda la mierda que es esta vida. Necesito dos semanas de no pensar en nada, de pensar que de verdad la vida a veces te sonríe y que no necesitas a nadie más que a ti mismo para ser feliz.
No sé por qué parece que no puedo con todo. Me ahogo. Tengo que vivir en ciertas condiciones por ciertas decisiones que no me competen. No entiendo muchas de las cosas que suceden a mi alrededor, y sin embargo no puedo decir nada. ¿Qué me espera cuando todo queda decidido antes de que yo pueda decir nada? Dependo de todo el mundo para moverme. No me gusta nada.
En Madrid soy un nómada. No me quedo quieto. Casi podría decir que paso más tiempo despierto en el transporte público que en casa.
Hoy no sé lo que me pasa, y sin embargo, es la vida lo que me está pasando por encima.
De vez en cuando hay que escribir entradas sin pies ni cabeza para poder encontrar las manos en el medio, para poder tocarte el ombligo y convencerte que esto es real, que es lo que te ha tocado, y ni más ni menos...
Pensante, nervioso, sin sentido...
Syndicate
No hay comentarios:
Publicar un comentario